Paseando por Madrid os podéis encontrar el mismo edificio hasta en tres lugares diferentes. Este edificio ‘desubicado’, ideado por Estudio Entresitio, es el mismo pero es distinto, porque los materiales y el contexto dotan a cada uno de personalidad. Los autores de la idea explicaron al auditorio su singular proyecto durante una nueva charla del ciclo Espacio y Materia, organizado por Tectónica en Finsa21.

“Es peculiar, haber construido 3 veces el mismo edificio” confesaba María Hurtado al principio de su intervención. Junto a César Jiménez y José María Hurtado de Estudio Entresitio no dudaron en acudir a la llamada de Téctónica para participar en ‘Espacio y Materia’. Y no lo hicieron con los brazos vacíos, sino que los asistentes pudimos disfrutar en primicia de la presentación del libro ‘Clinical. An architecture of variation with repetition”, que reúne la colección de dibujos del estudio entorno al proyecto y las reflexiones e inquietudes que llevaron a su concepción. Según sus autores, el libro es un “estudio clínico de una trilogía de centros de salud que hemos construido en Madrid, tres casos de estudio que comparten la misma configuración formal y sin embargo se perciben como diferentes”.

Centro de Salud de Villaverde. Estudio Entresitio, Madrid, 2010. Foto: Roland Halbe.
Centro de Salud de Villaverde, Madrid, 2010. Foto: Roland Halbe.

 

Un edificio desubicado para construir en cualquier lugar

Todo nació a partir de un concurso inusual: el Ayuntamiento de Madrid necesitaba construir dos centros de salud en dos lugares diferentes pero quería que contasen con el mismo presupuesto y programa. “Desde el concurso pensamos que una manera de responder a esta situación era con un ‘edificio desubicado’, un proyecto con suficiente autonomía formal, funcional y conceptual para que se pudiera desarrollar en cualquier lugar”, independientemente de cómo fuese el solar, la orientación… Cuando un tiempo después surgió un tercer concurso para un nuevo centro de salud decidieron repetir el modelo.

 

Centro de Salud de Usera. Estudio Entresitio, Madrid, 2009. Foto: Roland Halbe.
Una piel de metal recubre el exterior del Centro de Salud de Usera. Madrid, 2009. Foto: Roland Halbe.

 

Este ’edificio desubicado’ se plantea desde la oposición de un exterior hermético y duro frente un interior abierto y luminoso, basada en la reconciliación de los contrarios de Le Corbusier: “En la condición arquetípica de 3×1 existen unas características que son la estructura subyacente de los tres edificios: los vacíos y volúmenes de la caja, el espacio público interior y el perímetro de la membrana exterior. Superpuestos  sobre la solución en planta nos hace tender a un interior con un espacio extensivo, sin jerarquías, con una total continuidad espacial a través de los patios. Sin embargo, el exterior es una célula compacta”.

Centro de Salud de San Blas. Estudio Entresitio, Madrid, 2008. Foto: Roland Halbe.
Centro de Salud de San Blas, Madrid, 2008. Foto: Roland Halbe.

 

Arquitectura de la variación: lo mismo, pero diferente

Esa falta de huecos en los paños verticales de la envolvente hace que la relación interior-exterior se produzca verticalmente y sean los patios, a modo de “ventanas horizontales”,  los que introducen la luz en el edificio.

Se podría decir que es un espacio sin estructura, ya que esta no manifiesta su presencia, y sin embargo muchas de las cuestiones materiales o formales responden a cuestiones estructurales. Pero las estrategias estructurales, portantes y programáticas no tienen por qué ser coincidentes. El edificio sigue un esquema de “variaciones con repetición, lo mismo pero diferente”.

Por ejemplo María Hurtado nos mostró como el espacio interior cambia a través del material. Pasa de estar tensado en vertical por el azul del revestimiento cerámico de los patios en el Centro de Salud de San Blas -el primer edificio construido-, a convertirse un espacio más abstracto en horizontal por el dominio del blanco en el Centro de Salud de Usera, mientras que en el Centro de Salud de Villaverde domina la relación más atmosférica y tridimensional de lo traslúcido.

Centro de Salud de San Blas, Madrid, 2008. Foto: Roland Halbe.
Centro de Salud de San Blas, Madrid, 2008. Foto: Roland Halbe.

 

Centro de Salud de Usera, Madrid, 2009. Foto: Roland Halbe.
Centro de Salud de Usera, Madrid, 2009. Foto: Roland Halbe.

 

Centro de Salud de Villaverde, Madrid, 2010. Foto: Roland Halbe.
Centro de Salud de Villaverde, Madrid, 2010. Foto: Roland Halbe.

 

La importancia del contexto en la arquitectura

También su posición en un determinado contexto urbano los hace muy distintos e influye en la elección de materiales. En Villaverde, al encontrarse por primera vez en un entorno humanizado apuestan por el material traslúcido para intentar restarle dureza ante el público que le va a rodear, frente al hormigón visto de San Blas y la ‘piel de metal’ en aluminio de Usera.

“Cuando nosotros hacemos estos proyectos lo que tenemos claro es que no queremos hacer lo mismo, así que hay un componente de ensayo muy importante. No nos interesa tanto un objetivo concreto, sino el proceso, y esa riqueza es la que muestra el libro”, según César Jiménez. Para José María Hurtado un mismo proyecto puede evolucionar por diferentes caminos, por ejemplo en este caso, en Villaverde buscaron la sorpresa de convertir en traslúcido lo que en los otros modelos es opaco.

¿Y si tuviesen que hacer un cuarto? ¿Cuál es el mejor? Las preguntas surgen de manera natural en el ciclo de charlas Espacio y Materia terminará el próximo mes de enero con la intervención de amid.cero9, tras acoger algunos de “los mejores arquitectos de nuestra generación, cuyo trabajo respetamos y admiramos”, como señaló María Hurtado en referencia a Picado de Blas y aceboXalonso.

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