Héctor Santos-Díez sabe bien cómo fotografiar arquitectura. Iba para arquitecto, pero lo que empezó como la forma de obtener unos ingresos extra durante la carrera se convirtió en el motivo por el que nunca los terminó. Ahora podemos ver sus fotografías en las mejores revistas de arquitectura y diseño. Héctor tiene el don de los buenos fotógrafos de arquitectura que saben trasladarnos la esencia de una obra a través de sus imágenes. Un don y años de oficio a sus espaldas. Hoy nos conecta a su mundo.

  • ¿Cuánto tiempo te lleva elaborar un reportaje y qué proceso sigues?

Depende del tipo de obra, la finalidad del reportaje, del presupuesto y lo que se pretenda conseguir. Lógicamente, no dedico lo mismo a un piso o una tienda que a un edificio de oficinas, un centro de salud o similar. Un reportaje completo de un edificio aislado, desde una vivienda unifamiliar a un edificio que no sea excesivamente grande, lo suelo resolver en un día. Con eso me da opción a estar allí con el sol en todo su recorrido.

 

A partir de ahí empiezan las particularidades. Si me piden fotos con sol, con lluvia, diurnas y nocturnas, hablamos de ir varios días. O si se quiere el edificio sin muebles pero el exterior no está terminado haría dos visitas, una para fotos interiores y otra para exteriores.

  • ¿Con qué grado de libertad trabajas?

Hay de todo, desde clientes que simplemente me dan la localización de la obra y la forma de acceder a clientes que me indican ciertos puntos de vista concretos que les interesa tener.

  • ¿Qué parte de ese proceso disfrutas más?

La toma de fotos, sin duda. Estar haciendo fotos en un buen edificio, sin muebles, sin prisas, escuchando música en los cascos… No es que no me guste fotografiar espacios amueblados, pero cuando son edificios vacíos siento que mi trabajo es más puramente arquitectónico. Solo cuentas con la luz y la arquitectura para componer tu escena. Me gusta esa simplicidad.

Sin embargo, si solo fotografiase edificios sin amueblar me cansaría. Otra parte buena de este trabajo es la variedad. Si encadeno varios trabajos de viviendas cuando llega un centro cívico lo agradezco. Y al revés también.

Centro vecinal Noallo, MOLarquitectura Foto: Héctor Santos-Díez
Centro vecinal Noallo, MOLarquitectura Foto: Héctor Santos-Díez
  • ¿Cuál es la clave de un buen reportaje de arquitectura?

En un reportaje la clave son la unidad y el relato, entendiendo como relato que el conjunto de imágenes han de permitir explicar todos los aspectos reseñables de esa obra de arquitectura. El reportaje debe ser algo más que un conjunto de fotos bonitas. Hay que intentar realizar fotos icónicas, que casi resuman la idea del proyecto, siempre conviviendo con otras puramente descriptivas. Pero incluso estas deben ser visualmente lo más agradables posible.

En una foto en particular el equipo te condiciona, pero hay que saber qué te permite y qué no. Tienes cierta libertad de elección en el tiempo y la luz, aunque quizá solo te dejen entrar un día concreto a hacer fotos y puede que el tiempo falle. El punto de vista y composición, decidir qué entra y qué no en la foto, es cosa tuya. Elegir la altura del punto de vista me parece fundamental. Manejar todas estas variables, que se influyen unas a otras, conforma nuestra foto.

  • ¿Cómo se relacionan la parte más artística de la fotografía con la parte más utilitaria, de mostrar el ‘producto’?

Siempre hay que ser consciente de que lo que hago es facilitar documentación a un arquitecto, una empresa… para que pueda mostrar su trabajo y contar sus ideas. No realizo el trabajo pensando en la parte artística. Si después alguna imagen, fuera del contexto del reportaje, puede tener algún valor añadido como imagen singular, estupendo. No creo que sea arte en el contexto en que me muevo, al menos no como cuando el mundo del arte utiliza la obra arquitectónica para desarrollar su propio discurso.

  • ¿Se podría decir que la fotografía de arquitectura nos muestra el edificio en su estado ideal?

Sí. Generalmente es así. Vas al edificio cuando todo está nuevo, eligiendo la mejor luz, el mejor punto de vista… Y luego va el visitante, tiempo después, quizá en un día horrible, cuando al edificio le han ido añadiendo cosas o llenándolo de muebles sin sentido… Y te dicen que las fotos no son reales. Sí y no. Ambas son reales. Como cuando nosotros nos hacemos una foto: mejor sonriendo y peinados que recién levantados y con cara de pocos amigos.

Pero también hay que ver qué se entiende por momento ideal, ya que quizá no exista nunca. Si eres el arquitecto y no te dejan elegir los muebles seguramente tu momento ideal sea con el edificio vacío. Aunque quizá no esté terminado el ajardinamiento o no crezcan los árboles hasta un año después. O puede que consideres como momento ideal cuando el edificio lleva un tiempo en uso porque crees que esa interacción con el usuario es lo que termina de dar vida a la arquitectura.

  • ¿Fotos con gente o sin gente?

No tengo preferencia. Es un recurso más. A veces parece que abusamos de sacar gente y en ocasiones roban el protagonismo al motivo de la foto. Soy bastante pragmático. Si estoy solo todo el día en un edificio cerrado, no voy a hacer fotos con gente, mientras que si tengo que fotografiar una estación que está en uso, probablemente habrá gente en las fotos. En ambos casos intento sacar el mayor partido a la situación. Y luego está lo que me pida el cliente.

  • ¿Es el mundo de la arquitectura y la construcción consciente de la relevancia de un buen reportaje fotográfico para la difusión de un proyecto?

En general sí, aunque las excepciones llaman mucho la atención. A partir de la crisis se disparó la competencia y quienes antes no se preocupaban por su comunicación empezaron a valorarla y a entender que pueden hacer un trabajo exquisito pero si eso lo enseñan con una foto desastrosa se están pegando un tiro en el pie.

Naturhall, centritrosmetrocadrado. Foto: Héctor Santos-Díez.
Naturhall, centritrosmetrocadrado. Foto: Héctor Santos-Díez.
  • Hemos leído que en ocasiones impartes formación. ¿Qué aprendes de los alumnos? ¿Qué les consejas a quienes comienzan?

Impartiendo cursos o dando conferencias aprendes a analizarlo todo. Si quieres transmitir lo que haces debes analizar cómo y por qué haces ciertas cosas que en ocasiones has interiorizado y realizas sin pensar.

A los alumnos suelo decirles que hagan un proceso similar. Que miren de modo crítico tanto sus fotos como las de los demás. Que intenten ir más allá y piensen por qué les gusta una foto o cómo creen que está hecha.

  • Además de la fotografía de arquitectura, ¿algún otro proyecto entre manos? ¿Hacia dónde te lleva el futuro?

Por suerte la fotografía profesional me ocupa todo el tiempo disponible. No estoy desarrollando ningún proyecto paralelo y tampoco siento la necesidad. ¿El futuro? Espero seguir progresando. Estoy empezando a realizar más vídeos, que es un campo paralelo y veremos si complementario.

  • ¿Cuáles son tus referentes en arquitectura? ¿Con qué profesional de la arquitectura te gustaría trabajar?

No tengo un encargo soñado. Quizá realizar algún reportaje de un edificio clásico del Movimiento Moderno que esté en buen estado. Algo tipo Ronchamp de Le Corbusier.

Showroom Inndex. Foto: Héctor Santos-Díez
Showroom Inndex. Foto: Héctor Santos-Díez
  • ¿Qué te inspira cada día? ¿Tienes algún ritual, consultas alguna publicación que sea para ti como una biblia…?

El día a día a veces lo atropella todo. No suele haber tiempo para muchas cosas pero intento ver el trabajo de otros fotógrafos o leer lo que han escrito. Por un lado los clásicos, fundamentalmente Ezra Stoller, por otro lado mis coetáneos, principalmente a través de Internet. Muchas veces busco la obra de fotógrafos que hagan las cosas diferentes a como las hago yo para intentar abrir la mente. El uso del color, del contraste, o cualquier cosa que me llame la atención porque yo no suelo hacerla así. Por ejemplo, el uso del negro y la penumbra de Kenji Masunaga. También me entretengo viendo las obras de fotógrafos del mundo del arte que usan la arquitectura como parte o escenario de su discurso, como Crewdson, Höfer

Mención aparte merece David Frutos. Es mi socio en BISimages y debe de ser el fotógrafo del que más fotos he visto. Estoy seguro de que me ha influido consciente e inconscientemente. Me fijo en su forma de colocar a la gente, en cómo se sitúa respecto a la dirección de la luz…

  • ¿Cómo conectas con lo que le interesa? ¿Eres más digital o analógico?

Uso bastante Internet para ver cosas actuales. Es inevitable: es cómodo y rápido. Sin embargo me gustan los libros. No hay muchos de fotografía de arquitectura, pero con el tiempo he ido creando mi pequeña colección: Stoller, Shulman, Korab, Fernando Guerra, Gursky, Hervé,…

  • ¿Y cómo desconectas, para retomar fuerzas para continuar tu trabajo?

Retomar fuerzas es bastante fácil. Basta con que te llamen para hacer fotos en un buen edificio o de una tipología que llevabas tiempo sin hacer para que te pongas las pilas.

Desconecto leyendo, escuchando música… Y si me voy de vacaciones no haciendo prácticamente fotos.

  • Si no te hubieses dedicado a la fotografía, ¿crees que hubieses terminado siendo arquitecto o dedicándote a otra cosa?

Me gusta pensar que habría acabado la carrera y sería arquitecto, porque la verdad es que nunca me había planteado ser otra cosa que no fuese arquitecto. Ni siquiera fotógrafo. Pero quién sabe.

 

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