Eva Prego (La Rioja, 1974) y Cutu Mazuelos (Madrid, 1973) llevan media vida trabajando juntos. Desde que crearon Stone Designs al acabar sus estudios no han parado de crecer y ahora diseñan por todo el mundo, con más de la mitad de su negocio fuera de nuestras fronteras. Rusia y Japón se han rendido al encanto de este tándem creativo que desarrolla sus proyectos desde una perspectiva personal, siempre fieles a sí mismos. Saben que el diseño es contar historias y hoy queremos que nos cuenten la suya.

Eva Priego y Cutu Mazuelos forman Stone Designs.

En Stone Designs combináis el diseño de producto y el diseño de interiores. Si tuvieseis que elegir, ¿con que os quedaríais?

Cutu: Con ninguno. ¡Nos gustan los dos! El diseño de interiores te da una perspectiva muy global, te permite crear el concepto entero manejando todos los detalles. El diseño de producto nos gusta mucho pero al final se plasma en un producto que está a merced de quien lo compra y lo ponga donde quiera.

Eva: El diseño de producto tiene un componente industrial que es muy atractivo también. A veces nos pasa, cuando en el estudio estamos haciendo muchos proyectos de interiores, que queremos cambiar a producto. O viceversa.

¿Seríais capaces de elegir un proyecto en concreto como vuestro favorito?

Tenemos proyectos que sabemos que han sido un punto de inflexión en nuestra carrera. Pero el favorito siempre es el último, hasta que vas a hacer otro que te ilusiona más.

Muji, Lexus, Starbucks, Adidas o Coca-Cola están entre los clientes que depositan su confianza en vosotros. ¿Se trabaja igual para una de estas grandes marcas que para otra más humilde?

Cutu: No, el cliente grande es más complicado. Con el cliente humilde el trato es más personal, tiene un componente humano que nos gusta mucho. Normalmente tiene menos recursos, pero el nivel de ilusión que pone en el proyecto y la implicación por parte de su equipo es mayor. Al final, cuanto más grande, más complejo todo.

Eva: Algunas veces no nos ha resultado tan complicado trabajar con la estructura de una gran compañía, porque eran proyectos que se salían de su día a día y en los que tenían que depositar su confianza en nosotros.

Oficinas centrales de Coca-Cola España, by Stone Designs

Movistar eSports Center, by Stone Designs

¿A menos recursos, más ingenio?

Cutu: A mí eso siempre me ha parecido una excusa para el que no quiere invertir. El ingenio no está reñido con la economía, pero los Ferrari no se fabricaron solo con imaginación. Se fabricaron con imaginación y con mucho dinero. La imaginación no hace milagros y la calidad tiene un precio.

Eva: También trabajar con grandes presupuestos es muy complicado, más que con uno pequeño. Y lo más complicado es cuando no importa el presupuesto, cuando no tiene fin.

Acabáis de diseñar ‘Directions’, el concepto de stand de Finsa en Orgatec. ¿Qué significa para vosotros la arquitectura efímera?

Eva: Estuvimos prácticamente los diez primeros años de estudio haciendo arquitectura efímera. Como es tan rápido, como no tiene que durar y sabes que en unos días desaparece, te deja mucho campo para experimentar: con materiales, con estructuras…

Cutu: Aprendes a trabajar muy rápido, a aportar soluciones muy ingeniosas con pocos recursos y poco tiempo de producción. Ha sido una escuela muy importante que nos ha abierto luego muchas puertas y nos ha enseñado muchos procesos que no están habitualmente aplicados al mundo del interiorismo y del producto.

Eva: El termoformado, la fibra de vidrio, el poliespán… Todo eso lo aprendimos con las ferias, que nos han enseñado mucho. En el stand de Finsa hemos trabajado con un timming muy apretado pero hemos disfrutado mucho con el proyecto y estamos muy contentos con el resultado. La acogida fue muy buena, e incluso mucha gente preguntaba si vendíamos el mobiliario.

Estand de Finsa en Orgatec, by Stone Designs

Sois directores del Master de Diseño de Producto del IED Madrid. ¿Qué idea del diseño les transmitís a vuestros alumnos? ¿Y qué aprendéis de ellos?

Cutu: Nuestros alumnos del máster son ya graduados en arquitectura, diseño, bellas artes… Son ya profesionales. Nosotros intentamos darles una visión del mercado más certera, una visión más pragmática de la profesión, y que ellos empiecen a ser capaces de desenvolverse en el mundo en que les va tocar lidiar, que no es nada fácil.

Eva: Intentamos enseñarles a buscar donde se desenvuelven mejor, porque esta es una profesión que es muy amplia y puedes participar en muchas partes del proceso.

Cutu: Les intentamos hacer ver que el diseño son equipos y que el éxito de un producto no se basa exclusivamente en el aspecto creativo. Es una pieza más de un proyecto, pero en todo el proceso hay un montón de profesionales implicados en diferentes aspectos del diseño, que son los que terminan haciendo un proyecto exitoso o catastrófico. Intentamos guiarles en ese sentido y mostrarles cómo se desarrolla un proyecto de principio a fin.

Eva: A nosotros nos enriquece mucho ver la ilusión que tienen, la energía que depositan. Y a mí, que soy un poco torpe con las nuevas tecnologías, la gente joven -tenemos mucha en el estudio- siempre me enseña cosas nuevas. Están muy al día.

Cutu: Lo que más me llena es ver lo que ellos realmente se llevan, cómo crecen y aprenden gracias a lo que tú les estás aportando.

Para vosotros, ¿cuál es la clave de un buen diseño?

Cutu: La demostración de que es bueno es cuando no muere, cuando pasan los años y sigue funcionando. Aunque eso no quiere decir que un producto que tenga una vida más corta no lo sea. Pero la clave del éxito de un interiorismo es que hagas ganar dinero a tu cliente, porque por muy naif que parezca nuestra profesión, las marcas nos contratan para ayudarles a ganar dinero. Eso lleva implícito una serie de condiciones que tiene que cumplir el proyecto para conseguir que sea rentable.

Eva: En producto, para mí un diseño es bueno cuando tiene un trasfondo. A veces también hay un desarrollo detrás que hace que el proyecto sea interesante. Cuando hay un toque inteligente, por el uso, porque estás resolviendo una nueva necesidad… La vida cambia y los objetos necesitan resolver nuevas funciones.

Silla Pocket, by Stone Designs

Lámparas C_Ball, by Stone Designs

¿Qué faceta de vuestro trabajo disfrutáis más y por qué?

Cutu: Sin duda la parte creativa es la que más sufro pero también es la que más me gusta. Me gusta ir solucionando el desarrollo, pero prefiero la conceptualización del proyecto.

Eva: Yo disfruto mucho la parte conceptual, pero en la parte de acabados está más Cutu. En interiorismo lo que más me gusta es resolver cómo funcionan los flujos de circulación de un espacio y en producto trabajar la escala, dimensionar bien la pieza para que sea proporcionada.

¿Qué os inspira cada día? ¿Tenéis algún ritual, consultáis alguna publicación que sea para vosotros como una biblia…?

Cutu: Viajar te inspira porque es una inmersión en culturas diferentes. Pero lo que me inspira realmente es tener tiempo para mí, para pensar. Eso es lo fundamental. El día a día te come y cuando tienes un estudio grande te cuesta encontrar tiempo. Porque la inspiración es algo que te sobreviene pero también algo que estás educando y manejando, ya que los plazos para los proyectos son los que son. Esa es la diferencia entre un profesional y un aficionado.

Eva: Se nota mucho cuando volvemos en septiembre de las vacaciones que la agilidad mental es mayor.

Cutu: También vivimos en un entorno muy natural, con mucho verde, y la naturaleza es el referente más recurrente en nuestros proyectos. Junto a la cultura japonesa.

Eva: Todas las culturas en general. En cada lugar en el que desarrollamos proyectos nos gusta trasladar su cultura con nuestra manera personal de interpretarla.

Hotel Jardines de Nivaria, by Stone Designs

Restaurante Yakiniku, by Stone Designs

¿Cómo conectáis con lo que os interesa? ¿Sois más digitales o analógicos?

Somos analógicos en las experiencias. Las cosas que nos gusta hacer son más analógicas que digitales. Pero hoy en día para estar conectado con el mundo tienes que estarlo digitalmente, sobre todo porque te permite conectarte a un nivel y en una profundidad que de forma analógica es imposible. Es una combinación: el día a día es muy digital pero las experiencias son muy reales.

¿Viajando se desconecta o cuando es por trabajo no?

Eva: Yo desconecto de mi vida personal. Tener una familia con dos niños no te deja mucho tiempo para desconectar y el hecho de viajar, aunque sea por trabajo, si me ayuda.

Cutu: Yo el único momento en que realmente desconecto del trabajo es cuando hago deporte: surf, snowboard, motocross… No me queda más remedio, ¡si no me concentro me mato!

¿Qué define a un buen diseñador?

El talento, indudablemente. Un diseñador sin talento es como un cantante sin voz. Pero sobre todo la perseverancia y el compromiso es lo que hace un buen diseñador. El problema es que en este mundo tan globalizado y efímero, donde todo va tan rápido, la gente no quiere dedicar años a aprender. Aprender demanda mucho tiempo y profesiones como la nuestra demandan madurez profesional. Es muy difícil ser un gran diseñador sin ser una persona adulta y madura. Puedes tener muy buenas ideas y ser muy brillante, pero para hacer tus mejores proyectos necesitas tener una madurez personal y profesional. Y eso solo te lo aportan los años de trabajo.

Ginkgo, panel acústico by Stone Designs

Si no os hubieseis dedicado al diseño, ¿qué creéis que estaríais haciendo ahora?

Cutu: Yo algo relacionado con Bellas Artes: pintura, escultura… Alguna profesión creativa.

Eva: Yo lo tuve claro desde siempre. No sabía exactamente si iba a ser diseñadora industrial o en que ámbito, pero sí diseñar. Mi padre también era arquitecto y siempre me ha gustado verle como dibujaba.

¿Con qué profesional de la arquitectura y el diseño os gustaría conectar?

Eva: Habría muchos. Stefan Diez, por ejemplo, porque tiene un componente de desarrollo industrial que me gusta mucho. Pero trabajar en equipo es muy complicado. ¡Nosotros empezamos siendo cuatro y mira! Hemos colaborado y realizado muchos trabajos en equipo, pero en equipos multidisciplinares, con profesionales que nos complementen.

Cutu: Yo tengo claro estudios que me gustan mucho, compañeros de profesión a los que admiro: Stefan Diez, Patricia Urquiola, los hermanos Bouroullec…  Pero no sé si me gustaría colaborar en un proyecto con ellos. Cuando tienes tu manera de trabajar muy marcada, trabajar con otro diseñador de producto mano a mano es muy difícil. Lo que sí hemos hecho es trabajar con los equipos creativos de nuestros clientes, pero son más laxos. Además llegas con una posición muy cómoda, porque te invitan como un estudio referente y están expectantes a ver qué puedes aportar.

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