El mindfulness consiste en una práctica de meditación que trasciende a las personas. El interiorismo también se ha visto influido por esta vertiente espiritual creando el concepto mindfulhome. Te guiamos en esta tendencia para que veas de manera práctica cómo aplicarlo a un espacio.

¿Qué es el mindfulness?

En los años setenta se empezó a popularizar un estilo de terapia psicológica basada en la reflexión que permite a la persona ser consciente del momento presente. Plena atención, eso es lo que significa originariamente este anglicismo que toma su semántica de la práctica de la meditación budista.

¿Qué inspira el mindfulness? Esta corriente reaccionaria contra las prisas bebe del minimalismo en su idea de quedarse con lo esencial, de la teoría del orden de Marie Kondo o de la capacidad de análisis y de abstracción del slow design. Estos tres elementos básicos, en un combinado bien agitado, resulta algo fácilmente trasladable a la manera de entender el interiorismo. ¿O acaso podemos practicar esta plena atención si nuestros entornos no obedecen a esta praxis?

Minfulhome: el mindfulness hecho interiorismo

La tendencia del mindfulness aplicado al hábitat es algo que se aprecia de manera radical en la red social Pinterest (principal escaparate digital del interiorismo) donde los pines guardados relacionados con este concepto han aumentado un 248%.

Frente al barroquismo y lo fastuoso los espacios se conciben para ser vividos, no para impresionar. Se fomenta la introspección por medio de distintos elementos: desde la composición arquitectónica, con menos divisiones físicas y visuales, hasta la decoración, pensada como los elementos indispensables que nos hacen habitar ese entorno en armonía.

¿Qué ítems debemos seguir para la aplicación de mindfulness en espacios? Condensamos cinco consejos:

  1. El espacio como un todo: priman los espacios abiertos o sin distracciones, basándonos en un estilo minimalista que ayude a quedarnos con lo esencial. La luz natural, suave y tenue, debe ser a su vez protagonista.
  2. Colores y texturas: tonalidades tierra como el ocre y colores suaves serán prioritarios en la paleta cromática. Dejamos fuera las estridencias y buscamos conectar con el medio a través del tacto, para lo cual nos adentramos en el tercer punto…
  3. Materiales naturales: tejidos naturales, plantas y materiales sin edulcorar como la madera, la arcilla o la piedra ayudaran a reforzar el hábitat haciéndolo parte de un todo.
  4. Evadirse del tiempo: los espacios deben facilitar la introspección, para lo cual eliminaremos los relojes de lugares donde no son necesarios, como por ejemplo, de la cocina. Así incitaremos a las actividades pausadas.
  5. Desconexión tecnológica: si bien la domótica y los gadgets se idean inicialmente para hacernos la vida más sencilla, en ocasiones esta hiperconectividad puede llevarnos a ser incapaces de encontrar la calma. Se recomienda disponer de los mínimos entornos tecnológicos y que estos se focalicen en lugares concretos.

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